jueves, 2 de febrero de 2017

CUANDO LA REALIDAD SUPERA A LA FICCIÓN

Hoteles del Silencio de Javier Vasconez
“Una buena foto revela lo que el ojo no alcanza a ver”
 P 155.
Cuando una novela cumple con su misión es porque conforma un universo narrativo único que los lectores, al leerlo, son capaces de comprender o descifrar en coordenadas “conocidas” - kantianas de espacio y tiempo.
Espacio - narrativo.
En Hoteles del Silencio los espacios son cerrados porque la historia es casi asfixiante tanto por el tema como por la naturaleza de los personajes: habitaciones de hoteles de mala muerte, la papelería París, el estudio del fotógrafo Félix, el cuarto de baño de la madre por decir un ejemplo, en este último, el caño se ha tapado y  flota la porquería en el piso penetrando de ese olor todo.
 “Los hostales y pensiones de Fuencarral, sórdidos con grandes escaleras y habitaciones inmensas, con techos altos de donde cuelgan lámparas que despiden una luz exigua sobre las camas cubiertas con colchas baratas, todos contaminados por un oscuro resentimiento” p 23.
Y alguna otra habitación que guarda sus secretos, sus vicios sus sordideces ¿recuerdan alguna?
Ahora bien, ¿Qué significa que el espacio narrativo sea expuesto como lo hizo el autor?
P 319 “es en esos hoteles del silencio, dispuestos por la ciudad como cajas de resonancia donde a veces se oye el llanto de los niños al amanecer”.
La ciudad en la que se desarrolla claramente sabemos que es sudamericana y muy posiblemente ecuatoriana como Quito pero que, guarda esa relación barroca de toda Hispanoamérica con España, y en este caso particularmente Madrid.  No es para nada la ciudad que ahora conocemos como cosmopolita y digital, no, es una ciudad de un país conocido, como el nuestro, con sus callejones sin luz, sus montones de basura, sus esquinas con estanquillos y puestos baratos. Donde seguramente hay un cadáver enterrado o escondido por aquí o por allá.
 Cuando leí esta novela me recordó tanto a mi ciudad porque se presiente que si abriéramos las alcantarillas saldrían los desaparecidos, los asesinados, los invisibles como en ese video Thriller de Michael Jackson.
Ciudad; recipiente de los delitos, donde las ratas y los rateros conviven, calles donde susurra el miedo, donde suceden los secuestros… pero también donde se dan los encuentros y, esta novela trata del encuentro de dos míseros seres humanos, frágiles y heridos por la vida misma.
 Loreta niña-mujer abandonada por su madre y preñada por un tal Tito, hombre violento y alcohólico, un truhan igualito al padre de Loreta, el cual no nos sorprende que esté ausente toda la historia. Como todos los pseudo padres que abandonan a sus mujeres cuando aparece el emabrazo.
 Loreta por azar, la lluvia, conoce a Jorge un epiléptico solitario y solterón que tiene un padre alcohólico que los abandonó cuando él era niño y que su madre se quebró como persona a partir de entonces. ¿Porqué las historias de los seres rotos provienen de un hogar fragmentado por la ausencia del padre? Podríamos inventar otra estructura social de apoyo en vez de la tan desgastada y obsoleta “familia feliz”.
Jorge por cualquier razón, nunca sabemos si sólo fue el deseo lascivo o una legítima compasión, le extiende una mano a Loreta y la acompaña durante esos meses de embarazo. A pesar de sus celos mordaces y laberínticos juntos emprenden el camino del autoconocimiento.
“Me habría gustado en qué momento de su vida y en qué ciudad se había hundido en el infierno…” p281
 ¿Quiénes son estas dos personas? ¿Cuál es su lado oscuro? ¿Que las sostiene vivas? O más bien, a quién pueden culpar de su miserable condición.

La ciudad del relato es el recipiente de estas historias que se tejen en las habitaciones y estas a su vez, son  recipientes de sexo y erotismo, de gritos, de insomnios, de caricias, de miedos, de persecuciones. Y en este juego de ruleta rusa o de matrioshkas  la travesía conduce al autoconocimiento.
 El narrador nos revela que la ficción va más allá de ese universo narrativo para colarse a la realidad. Igual que el mismo autor Vasconez se plasma en la ficción para dar un efecto de esfumato al final o desenlace.
P. 279”Volví a la fotografía del escritor J Vasconez con su aspecto cansado y tenso… ¿de dónde venía el escritor con ese aire solitario?
P 281 Me habría gustado preguntarle en que momento de su vida y en qué ciudad se había hundido en el infierno y también decirle que sus novelas y cuentos eran iguales a una canción imaginada por Loreta, donde había una ciudad vigilada por un volcán en la que nunca paraba de llover.

El Tiempo
Es representado por el clima como un instrumento para ambientar o reforzar la anécdota. Las manifestaciones atmosféricas imprimen el pathos que requiere la historia. ¿Se fijaron en la lluvia, en la luz del sol?
Un ejercicio sería buscar una de las descripciones del clima que anticipan al drama.
El tiempo interior del relato transcurre del incipiente embarazo de Loreta hasta que comienzan las contracciones. Esos meses de gestación para dar entrada al nuevo mundo, a la esperanza, a la renovación. Pero el autor se encarga muy bien de torcer el camino, el final. Como esa serpiente que se muerde así misma su cola.
Y, siguiendo con la idea del espacio-tiempo narrativo… Por encima de las calles y habitaciones donde ellos se encuentran y se persiguen hay un velo terrorífico que envuelve toda la historia que son los niños desaparecidos para tráfico de órganos. Como si nos hicieran una radiografía a esta falta de estado de derecho.
Pag 43 “Hablar de los niños desaparecidos era como una prolongación de mis dolencias, de los desastres cotidianos, de ese invierno insoportable, de la lluvia que no paraba del tráfico cruel, empantanado que bloqueaba la ciudad.”

Podremos afirmar que es una novela redonda. Ver p 246

El Misterio de los niños queda esbozado con sospechas inusitadas como la de las viejitas, para mí que es una denuncia muy clara y un grito de alerta a todos los que vivimos en ciudades saturadas. Acechadas por el miedo, impregnadas de violencia, sin estado de derecho, sin una administración de justicia transparente y donde aparecen cadáveres de niñitos sin ojos tapadas las cuencas con corchalatas de cocacola.
P122 “Pues  vivir en contacto la maldad nos mimetizó con el resto de la ciudad, Por eso estábamos cada vez más cerca de la muerte”.

Lo más sorprendente es el final, una especie de broma onírica.
P330 “Y usted qué hace exactamente? Estoy esperando que Loreta tenga su hijo.
-Loreta, Loreta…- dijo sin mirarme.- Parece personaje de una novela.
-a lo mejor lo es.
Como yo también diría, a lo mejor la realidad supera a la ficción y es más parecida a la realidad de tantas ciudades donde se escurren los migrantes carentes de oportunidades, forzados al anonimato, a ser invisibles sin derechos, exilio provocado por la desigualdad mundial.
Excelente novela, de un escritor comprometido y de oficio intachable. Orgullosamente ecuatoriano. Felicitaciones a Javier Vásconez.



Mtra. Angélica Breña

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